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"Y sé que nunca se me va a olvidar tu voz, aunque pierda la memoria", canta la banda Las Pastillas del Abuelo en el tema Candombe Loco, en el que refleja el pensamiento de mucho teceistas. 

Porque hace tres años, el 17 de junio pero de 2010, el relator de automovilismo Hector "Titi" Camps nos dejó físicamente a raíz de una enfermedad terminal cuando ya había acumulado 43 calendarios. 

Después de tres años de luchar contra la Esclerosis Lateral Amiotrofica (ELA) su cuerpo dijo basta y el recuerdo a su voz y a su relato es inevitable.



Este año el venadense tubo un homenaje para decirle "no" al olvido. A pesar de haber trabajado en Carburando y no Pistas Argentinas, la nueva productora de Automovilismo Para Todos nombró a su cabina de transmisión Hector Titi Camps para demostrar que los buenos gestos no tienen fronteras. 

“Considero que tenía que llevar su nombre por lo grande que fue como persona, periodista y relator. Para mi número uno”, afirmó Luciano Kinder, relator del Turismo Nacional.

Por su parte, Sergio Tenaglia -comentarista de Pistas Argentinas- comentó: “Fue una persona excepcional, porque es un amigo entrañable y porque será recordado como un periodista y un relator excepcional”.

“Recuerdo su gran sentido del humor, un ser grandioso, amigo y leal. Un gran apasionado del automovilismo, de su profesión como periodista. Un gran ejemplo de fuerza y el refrán si se quiere se puede, el lo logro, llegó donde quiso estar”, sostuvó Emanuel Angeli, director general de las transmisiones de la productora que comenzó en 2012.

Daniel Perrier y José Luis Benedetto al igual que sus compañeros solo tuvieron palabras de elogios para Titi y por supuesto ellos también fueron parte principal de porque Pistas Argentinas nombró de esa manera a su cabina.   

Hoy son tres años sin él, pero el recuerdo es permanente entre los hinchas del automovilismo y su voz sigue sonando cuando un piloto hace "la tijera"...

Un día como hoy pero de 1911, se corría por primera vez las 500 millas de Indianápolis, una de las competencias más importantes del automovilismo mundial.


Esta carrera que se hace todos los años en el estado de Indiana, Estados Unidos. La competencia originó involuntariamente la Indy Car, categoría de monoplazas que tiene como emblema estas 500 millas.


El ganador de la primera edición fue Ray Harroun con un Marmon Wasp, que largó desde la posición 28 de 40 competidores. Conserva desde ese año el record de ganar largando desde esa colocación, compartido con Louis Meyer que lo repitió en 1936. Harroun además implementó en esa carrera el primer espejo retrovisor en autos de velocidad.

El estadounidense corrió 6.42:08 horas a un promedio de 74,602 Kilómetros por hora para completar las 200 vueltas y quedarse con las primeras 500 Millas de Indianápolis.


La famosa competencia tiene una particularidad que llama la atención del mundo entero, y es que en el podio no se festeja con champaign sino con leche. Este hecho se debe a que Louis Meyer en 1928 luego de ganar en su debut, pidió un vaso de este producto lácteo porque se encontraba muy cansado. Luego de quedarse con la misma carrera en 1933 repitió este ritual, y cuando se impuso por tercera vez en 1936 no quiso cambiar la cábala y festejo con otro vaso de leche.

Un fotógrafo lo inmortalizó en el podio la bebida y rápidamente el marketing y el sistema capitalista de Estados Unidos salió a flote para auspiciar la coronación de la carrera. Este tradición se repitió hasta 1947 cuando la empresa tambera que administraba la leche no funcionaba más, por lo que se interrumpió hasta 1955, que comenzaron de nuevo.

En toda su historia Las Indy 500 se llevó 41 vidas, 18 en carrera y 23 en entrenamientos y clasificaciones.

El último vencedor fue el brasileño Tony Kanaan, que el 26 de mayo pasado se impuso en la edición número 96.



El 7 de abril de 1968, el circuito Hockenheimring en Alemania vivió uno de los momentos más trágicos de la historia del automovilismo mundial con la muerte del escocés, Jim Clarck, en una competencia de Fórmula Dos.

A 45 años de la desaparición física del dos veces campeón de Fórmula Uno, que dejó su vida a su pasión al impactar contra unos árboles, la causa del despiste todavía es una incógnita. Aunque se lo asocia a la perdida de presión en uno de sus neumáticos trasero.

A fines de la década del 60, los pilotos de Fórmula Uno participaban en algunas carreras de la Fórmula Dos para tener más continuidad y competir todos los fines de semana.

La noche del 6 de abril de 1968 había llovido mucho, por lo que al otro día el asfalto no tenía la adherencia apropiada. Clark se encontraba en la octava posición, luego de hacer una parada por los boxes, y cuando transitaba a poco más de 140 kilómetros por hora, su auto se despistó, chocó y murió al instante.


Pero su muerte no fue en vano. Su accidente fue el fin de la era de una Fórmula Uno amateur. Tras su colisión las autoridades junto a los demás pilotos impulsaron un cambio y decidieron colocar guardarrail al costado de las pistas, sacar todos los arboles que se encontraran cerca, tapar algunas zanjas y quitar los taludes. 

El primer paso a la Fórmula Uno súper profesional que hoy en días conocemos se dio con la muerte de Clerk, considerado uno de los mejor pilotos de la historia.

En los 63 años de antigüedad de la categoría más importante de mundo motor, 33 pilotos pudieron conquistar al menos un campeonato, pero solo 15 fueron quienes pudieron repetir.

Clark fue uno de ellos. En 1963 y 1965 se consagró campeón de la Fórmula Uno, en 1962 se quedó con el subcampeonato y en 1964 y 1967 se ubicó tercero. El escocés logró 25 victorias, 32 podios, 33 pole positions y 28 vueltas rápidas en 73 grandes premios disputados.

Desde su primera participación en la categoría, en el Gran Premio de Holanda 1960, a su última, en Sudáfrica 1968, año de su muerte, Jim Clark participó con una sola escudería, Lotus.

La muerte del británico se la compara con la del brasileño, Ayrton Senna, en 1994, debido a sus repercusiones mundiales y a que luego de sus accidentes fatales la categoría impulso grandes cambios en la mejora de la seguridad.

La Fórmula Uno y todos sus fanáticos recordarán por siempre el 7 de abril de 1968, como el día del antes y después de Jim Clark.

           Se cumplen 84 años de la muerte de Karl Friedrich Benz, considerado uno de los inventores del automóvil, quien falleció el 4 de abril de 1929.
El ingeniero alemán nacido el 25 de noviembre de 1844 en Karlsruhe, creó un vehículo de tres ruedas con un motor monocilíndrico de 958 cm³ de cilindrada, 0,75 caballos de potencia y refrigerado por agua manejó por sus ciudad en 1885.
Al año siguiente solicitó el patentamiento de este triciclo que se lo denominó Motorwagen y que fue considerado el primer automóvil de combustión de la historia. Aun se lo puede ver en el museo alemán Deutsches Museum, en Múnich.
     En 1893 Benz fabricó su primer auto de cuatro ruedas, llamado Benz Victoria y en 1894 creó el Benz Velo que fue la base de los primero camiones 1895. Y en 1899 realizó su primer auto de carrera.
En 1924, Benz se asoció con Daimler y fundó la compañía Daimler-Benz, que años después paso a llamarse Mercedes Benz.


      En el día de los enamorados, todos los amantes del Turismo Carretera recuerdan el 14 de febrero de 1916 como el día que nació en Buenos Aires Juan Gálvez, el nueve veces campeón de Turismo Carretera y uno de los máximos referentes de la marca del ovalo.        
      Junto a su hermano mayor, Oscar, se metieron en el corazón de toda la gente de Ford desde el primer momento, cuando debutaron juntos en el Turismo Carretera a comienzos de la década del 40.
      Su primer victoria llego el 22 de febrero de 1949 en la vuelta de Santa Fe, el mismo año que se consagró por primera vez campeón de la categoría más popular de Argentina.
       Luego de acumular experiencia desde su debut en 1941, Juan Gálvez, ganó los campeonatos del: 49, 50, 51, 52, 55, 56, 57, 58 y 60, quedando en la historia como el piloto que más campeonatos obtuvo en el TC.
       Hoy no lo tenemos entre nosotros porque el 3 de marzo de 1963, en la prueba de Olavarría, protagonizó un accidente que terminó con su vida.
        El recordado piloto de TC, participó en 153 carreras y ganó 56 de ellas.

Dos años pueden ser mucho como poco. Hoy se cumplen dos años de la muerte de Hector Camps, conocidos por todos como “Titi” o para mi simplemente “Pa”.



El relator venadence que le dio nombre a la maniobra que hoy todos denominamos con naturalidad la “Tijera” o el entrañable personaje de radio el “Siberiano” falleció el 17 de junio de 2010.

Tu pasión te llevo de relatar tus carreras inventadas de autitos en tu cama hasta a los 16 años estar a cargo de las transmisiones de los zonales de Venado Tuerto.

Antes de comenzar en Carburando te diste el gusto de salir de la iglesia de casamiento no en un “mateo” o en auto decorado o en un vehículo viejo como muchos, lo hiciste como tenía que ser para un fanático de los fierros. Lo hiciste en un auto de rally.


Ahí no más llegaron los hijos, Lia y Federico. Tan solo una semana antes del nacimiento del segundo “Titi” comenzaba en una radio nacional con Carburando.

El tiempo le dio todo lo que quiso, hasta ser la voz del automovilismo argentino.

Tanto amor por el TC tenía que quiso relatar la última fecha de 2010 con solo 20 por ciento de capacidad respiratoria. La Esclerosis Lateral Amiotrofia le dio el último banderazo a cuadros. Había llegado a su pico más alto y Dios lo quería solo para él.

Hoy se cumplen dos años de su partida. Desde que dijo basta y se marcho a relatar las carreras desde el cielo.

Hasta siempre “Titi”. Hasta siempre “Pa”.




“Hoy te digo públicamente algo que te dije una sola vez y que nunca nos queríamos decir. No porque no lo sintiéramos, sino por nuestra forma de ser. La última vez estabas acostado conectado por un montón de cables, agujas por todos lados y yo a tu lado. Ahora te lo digo estando vos allá arriba y yo desde acá abajo: TE AMO…”

HECTOR TITI CAMPS

HECTOR TITI CAMPS